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Archive for 9/06/09


Después del aclarado viene el suavizado (aunque en las lavadoras sea al revés).

Tengo que reconocer que hasta ahora he estado un poquito extremista en mis exposiciones y formas y esto por 2 motivos:

1) Por puro marketing comunicativo (si es que existe ese concepto). De ahí el nombre del blog, que seguro que a más de uno le parece pretencioso, pero a mí la verdad es que me gusta. Suena bien. También el título del segundo post “¡Están aquí y ahora!” lo elegí para llamar la atención, puesto que será el post central al menos durante unos días.

2) Es que es superior a mis fuerzas cuando escucho una y otra vez ese manido (y falso) argumento en los medios de comunicación.

En esta entrada voy a ser un poco de abogado del diablo contra mi mismo, y tendré que recular un poco de terreno (pero poco) en pos de una mayor objetividad científica, aunque prometo ir aún más allá a este respecto en futuros post.

Desde el punto de vista puramente científico es cierto todo lo que he contado hasta ahora (dudadlo y buscad vuestras fuentes, please). Pero una cosa es la ciencia y otra la técnica. Viajar a la velocidad de la luz tiene 2 problemas:

1) Se necesitarían ingentes cantidades de energía. Debemos suponer que una civilización mucho más avanzada que la nuestra tecnológicamente hablando, tenga disponibles fuentes de energía, sostenibles o no, mucho más potentes que las que la humanidad usa en la actualidad. Aún así, lo más probable es que no fuera suficiente para alcanzar la velocidad luz con una nave espacial de varias toneladas (pronto esgrimiré más de un argumento contra esta postura, pero hay que ser correctos en la exposición). Aún en el supuesto de esta limitación, se podrían alcanzar velocidades cercanas a la de la luz, digamos a la mitad o a la décima parte. Suficiente para que el efecto tiempo sea considerable y se puedan realizar viajes en bastante menos tiempo que la luz tarda para el observador. Esto es, cubrir una distancia de 100 años luz, en digamos 50, 10 ó 1 año.

2) La aceleración. Esto me recuerda mucho al libro Planeta de los Simios (sí he dicho el libro, que desde aquí animo a leer), en donde la mitad del tiempo del viaje espacial estaban acelerando y la otra mitad decelerando, con una aceleración constante de 1 G para simular la gravedad terrestre. En esta novela, y aunque la mayor parte de la distancia se cubría en las horas centrales, el viaje interplanetario duraba uno o 2 años (no recuerdo bien, y no os preocupes que no he desvelado el final). Ciertamente el hombre puede soportar aceleraciones mayores a 1 G, pero no mucho mayores. Debemos suponer que a una supuesta raza alienígena le ocurriría algo parecido. Esto nos obliga a tener en cuenta un tiempo de aceleración y deceleración considerable para un viaje intergaláctico, aunque constante independientemente de la distancia a recorrer. Tranquilos este argumento también será rebatido como Dios manda echando mano de las partículas antigravitatorias, pero eso es otra historia que será contada en otro post.

En fin, que si nos encorsetamos nuestra mente cuadriculada que sólo reconoce lo científicamente establecido y comprobado y tiene en cuenta las limitaciones técnicas de esta ciencia totalmente establecida y extendida, estaríamos hablando de viajes de varios años que podrían cubrir cientos de años luz.

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Supongo que a estas alturas, aquel que se haya leído el post “¡Están aquí y ahora!” (el que no lo haya hecho no tiene perdón de Dios y por tanto casi que mejor no siga) debe tener meridianamente claro que la excusa número 1 usada por los escépticos, y, lo que más me duele, especialmente por los científicos, no tiene razón de ser.

Sé que muchos de vosotros todavía estaréis dándole vueltas a eso del viaje instantáneo, pero creedme eso es así. Eso es así según nuestra teoría de la relatividad actual, nuestra ciencia, que siempre piensa que está a un pequeño paso del conocimiento de la totalidad, pero en realidad sigue estando en pañales. Pero en este tema profundizaré en otro post.

Pero volvamos a  la teoría de la relatividad especial, que la general tiene más implicaciones con las que se podrían generar más argumentos, incluso para abrir la posibilidad de viajar atrás en el tiempo a través de una singularidad mantenida con materia exótica (¿os suena a la última de Star Trek verdad, lo de la materia roja?), pero personalmente no creo que técnicamente sea posible, y dejaremos el tema para una de las últimas discusiones.

La teoría de la relatividad especial se ha probado con 2 relojes atómicos de altísima precisión. Para el que no lo sepa la prueba consiste en tener los 2 relojes totalmente sincronizados, y mientras uno se queda en tierra, el otro se mete en un avión supersónico que vuela a una gran velocidad, aunque ridícula comparada con la de la luz. Tras aterrizar se comparan los relojes y se comprueba que existe una pequeña diferencia entre ellos. En el del avión parece haber pasado unas millonésimas de segundo menos. Los valores concretos no los recuerdo pero podemos obviarlo.

Pero esa no es la única prueba. Hoy en día, esa pequeña diferencia temporal, se tiene en cuenta en las mediciones de  los satélites, sin cuya consideración, los GPS serían menos precisos.

Incluso se han desarrollado técnicas basadas en la teoría de la relatividad general para detectar planteas extrasolares y sistemas estelares dobles, con el denominado efecto lupa.

La cuestión es que cuando se dice que una estrella está a X años luz, es porque la luz tarde X años en llegar a nosotros. ¡Un momento, esto no es justo lo contrario de lo que digo! ¡Y además es lo que nos han dicho a todos en el cole! ¿Acaso no es así? Tranquilos, sí es así, la luz tarde X años en llegar a nosotros, pero para nosotros (para el observador), para la luz (el viajero) no. Insisto, para la luz el viaje es instantáneo, digamos que el tiempo se para.

Apelo a aquél que le queden dudas al respecto que lo consulte con algún lego en la materia.

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