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Archive for the ‘Argumentación’ Category


Con estos datos habría que volver a estimar la ecuación de Cheluman.
Por supuesto hacía arriba, dado que los valores estimados hasta ahora eran excepcionalmente conservadores comparados con estas estimaciones más precisas, ya que se disponen de muchos más datos contrastados.
http://www.elmundo.es/ciencia/2015/03/18/5508635f268e3e963b8b456b.html

Bueno, bueno, bueno…

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Pero mi post anterior no era si no el preludio necesario para introducir la teoría política de la desinformación. Hay pocas pruebas, y es un fenómeno sobre el que no podemos experimentar, luego es tremendamente fácil orquestar todo un armazón de mentiras rumores, medias verdades y secretismos sobre el fenómeno, siempre y cuando haya intereses en ello.

Y a eso vamos. Remontémonos al caso Roswell, pues fue a partir de él cuando todo este tejido empezó a tomar forma. A raíz de este caso  Estados Unidos comenzó a practicar una política de secreto entre los secretos y desinformación a “tutiplén”. El senador Barry Goldwater ya comentó la existencia de carpetas OVNIS clasificadas más allá de lo “ultrasecreto”.

Pero ¿dónde está el motivo? ¿Qué intereses oculta esa capa de ocultación y mentiras, cual maquillaje indecente de mujer de la vida?

Pues esta pregunta tiene distintas respuestas, algunas interrelacionadas. La primera y más obvia (ya noto estrellarse en mi cara los tomates de los escépticos, esto es, de las víctimas desamparadas de todo este plan desinformador) es la siguiente:

–          EEUU necesita conservar a cualquier precio la superioridad tecnológica y militar frente al resto de los países, que desde su cúspide de la “libertad” (yo aquí me parto) siempre considera posibles potencias enemigas. Y este pensamiento es hasta comprensible y justificado, al menos para la actual situación de disgregación e insolidaridad de nuestro planeta.

Pero como ya dije, no tiene respuesta única y existen otros motivos más o menos racionales y comprensibles, generalmente parapetados detrás de la excusa de la seguridad nacional:

–          Evitar el pánico entre la población. Fue en este país donde en 1938 Orson Welles  realizó el experimento radiofónico de “La Guerra de los Mundos”, con caóticas consecuencias.

La guerra de los Mundos

–          Soslayar los inevitables movimientos pseudoreligiosos que surgirían defendiendo y atacando a los “visitantes”. No voy a ahondar en este motivo tan trillado en el mundo cinematográfico.

–          Impedir el descontento generalizado y justificado que se generaría ante el reconocimiento de la existencia de una potencia “extranjera” ante la cual el estado no puede defender a sus ciudadanos. ¿Para qué pagamos impuestos entonces?

–          Muy relacionado con el anterior, evitar el ridículo de reconocer un fenómeno sobre el que no pueden proveer explicaciones convincentes y precisas.

Y como consecuencia de mantener en el tiempo esta aptitud:

–          No reconocer acusaciones de mentiras, ocultaciones, maniobras de desinformación y montajes ilegales de diversas agencias de gobierno.

Sólo esto último causaría inexorablemente la caída del gobierno reinante, y por tanto, ningún gobierno lo reconocerá, ni siquiera el esperado gobierno de Obama.

Son muchas mentiras y muchas implicaciones, y cada vez son más, y costaría más admitir la verdad.

Por supuesto, para el público general sólo quedan pruebas indirectas y circunstanciales, como:

– la ordenanza militar AFR (Regulación Fuerza Aérea) 200-2, prohibiendo al público la divulgación de información relacionada a observaciones de OVNIS

la ordenanza militar JANAP-146 (Publicación Conjunta Ejercito, Armada, Fuerza Aérea),  que establece penas de 10 años de prisión y 10 mil dólares de multa para los que realicen divulgaciones no autorizadas de una observación OVNI. Aplicable a los militares pero también a los pilotos de líneas aéreas civiles y a los capitanes de la marina mercante.

 

No hay lugar a dudas, el gobierno de los Estados Unidos ha usado la desinformación tanto reductora como amplificadora, desde el caso Roswell.

La reductora la podemos apreciar en testimonios recortados, expedientes perdidos, registros borrados, amenazas ante la divulgación de datos, …

El astrónomo Hynek, asesor de la Fuerza Aérea Norteamericana de 1948 a 1966, reconoció haber ayudado a ridiculizar numerosos casos dándoles interpretaciones astronómicas no justificadas.

CIA Escudo

El comité Robertson de la CIA, comenzó a funcionar en 1953 y decretó que los profesionales de los medios de comunicación tenían que ridiculizar los temas que trataban la presencia extraterrestre, bajo la amenaza de despido fulminante. En concreto en su Informe Durant recomendaba ridiculizar “el fenómeno de los platillos voladores” y la posibilidad de la vida extraterrestre por motivos de seguridad nacional. Un ejemplo de ello es la tremenda influencia negativa que supuso para el Proyecto Libro Azul:

http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Libro_Azul

(muy interesante para los escépticos y estadísticos el Informe especial nº 14 del Proyecto Libro Azul)

 

En cuanto a la desinformación amplificadora, el caso más claro es el de la supuesta autopsia a un extraterrestre de Roswell, como ya comentamos en el estudio del caso. Pero podemos mencionar también a los pretendidos contactos de Adamski con un Venusino en 1952. O el supuesto ufólogo Bennewicz.

Estas técnicas permiten adicionalmente desacreditar a ufólogos crédulos.

“La desinformación reductora es eficaz sobre aquellos que no desean admitir la posibilidad de la hipótesis extraterrestre. La desinformación amplificadora está dirigida a los otros.“

A veces se usan ambas a la vez, como es el caso del libro del “ufólogo” Karl Pflock “Roswell en Perspectiva” ex integrante de la CIA y del Departamento de Defensa, donde a través de recortar testimonios e informaciones, comentado que la mayoría de los restos encontrados pertenecían a un globo,  y haciendo un eficaz uso de la sutileza, llegar a plantear nuevas alternativas al suceso.

 

Demasiado gasto económico, diría yo, para un fenómeno inexistente.

Seguro que algún lector habrá caído en la cuenta de que la mayoría de las motivaciones, y pruebas de las desinformaciones sólo aplican a EEUU.

Sin embargo, no se debe olvidar la tremenda influencia que, desde los años 50, EEUU ejerce sobre el resto de países. Influencia mediática (cine, tele, radio, noticias, periódicos, documentales divulgativos, …), política, económica y prácticamente en todos los órdenes de la sociedad. Pensemos en Halloween, Papa Noel, el árbol de Navidad, la Coca-cola, el consumismo extremo, …

De cualquier forma los gobiernos tienen mucho miedo a hacer el ridículo (aunque sólo sea mediático) en el panorama internacional. Por otro lado no ganaría nada creando una sensación de inseguridad en la población, y dando crédito a acontecimientos que no pueden explicar.

No obstante, hay naciones como Bélgica, China, Francia, y más recientemente Canadá y Rusia, cuya política empieza a ser distinta.

Uno de mis escépticos e inteligentes lectores quería tener ejemplos (para contrastar la posibilidad que le comentaba) de desinformaciones orquestadas a alto nivel, a ser posible internacionalmente. Para mí, la principal prueba a este respecto es el miedo científico a reconocer en público que se pueden cruzar enormes distancias interestelares en pequeñas cantidades de tiempo. ¿Habéis visto alguna vez algún científico, algún documental, algún coloquio que haya siquiera insinuado esta realidad tácita de la relatividad especial? Yo desde luego no.

Pero por supuesto hay muchos ejemplos más. He aquí algunas de las mentiras montadas políticamente para ocultar otra realidad:

a)      Consideradas públicamente descubiertas

  1. El Cambio climático. Aún hoy existen muchas personas que no reconocen esta realidad. No quieren reconocer el efecto nocivo del hombre en el clima, porque no les interesa. Aún cuando nos jugamos el futuro de nuestros hijos y nietos.
  2. El Watergate. Menudo escándalo fue en su momento. Quizá sólo afectó a los norteamericanos, pero es de este país del que ha surgido la desinformación OVNI también.
  3. Las armas de destrucción masiva de Hassan Husein. Otra gran mentira orquestada en ese país cuna de las mayores campañas desinformativas. Y esta vez (de nuevo) arrastró a muchos países en su mentira.
  4. Lo malo que es el aceite de oliva.
  5. Lo bueno que es la leche de vaca.
  6. Que el hombre nunca ha pisado la luna (os parecerá mentira, pero aún me siguen preguntando por eso).
  7. Madoff
  8. El corralito argentino, o mejor dicho, lo que lo produjo.

b)      Aún no desveladas

  1. El asesinato de Kennedy
  2. La autorregulación del libre mercado sin límites, cuando nos estamos quedando sin recursos
  3. La verdadera virulencia de la gripe A

Y estas son sólo algunas, y en realidad me considero un neófito en el entorno de la política. Seguro que pensando un poco el aguzado lector encontrará muchos otros ejemplos.

Porque realmente creo que aquí nos estamos jugando algo muy importante. Algo mucho más importante que la supremacía tecnológica y militar de una nación. Estamos hablando de la supervivencia de la especie humana misma.

Debemos conseguir esa condición de “civilización inmortal” a la que ya me he referido en anteriores ocasiones. Y debemos hacerlo antes de que produzca alguno de los motivos de apuntaba como posible extinciones en: https://cheluman.wordpress.com/2009/08/14/la-ecuacion-de-cheluman-ii/

Esto puede y debe ser una carrera, cuya meta es la inmortalidad de la civilización, y debemos emplear todas las energías y recursos que podamos en ella, incluyendo la muy importante y a la vez desaprovechada ventaja de contar con restos de tecnología alienígena.

Unos cuantos científicos, contados con los dedos de las manos, con visiones muy parciales de las cosas, y con absoluta prohibición de revelar ningún tipo de detalle a la “comunidad científica”, poco pueden hacer comparado con la total compartición de información y acceso a recursos que debería realizarse con este tipo de material.

Y ya no hablo sólo de materiales, si no de finalidades, objetivos, motivaciones, …

Puede que este “detalle” nos haga perder la batalla, y como suele pasar en entornos económicos, el egoísmo de unos pocos haga sufrir a todos.

La web 2.0, como filosofía, parece un gran avance en este sentido, pero  aún no ha calado lo suficiente en ciertos países, en determinados estamentos, en algunos individuos. Puede que estos individuos nos estén condenando a la extinción como especie.  

Presionemos entre todos para que haya absoluta transparencia en estos temas, en todos los países, en todos los lugares, entre todos los individuos, entre “todos aquellos que no ponen en duda lo que aparece en las noticias”.

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Pero aunque estén aquí, ahí o allí, dependiendo del observador, dime ¿crees que es posible que aparezca en un informe público el reconocimiento oficial de que existen? y sin llegar a los políticos o a los medios de comunicación, ¿crees que puedes sembrar la duda razonable en todos aquellos que no ponen en duda lo que aparece en las noticias?

Me he permitido la licencia de comenzar este post con una cita de uno de mis lectores. Y es que creo que define bastante bien la temática que quiero acometer.

Además obedece también, quizás incluso mejor, a otra alusión de otro lector:

El tema es que si para explicar este tema necesitamos obligatoriamente apoyarnos en algún tipo de teoría política que justifique la falta de pruebas científicas, hace falta también definir esa teoría política para tener la foto completa.

Hablaremos de política, de motivaciones, de desinformación, de aptitudes, de moral. Y además por los 2 lados: tanto desde el punto de vista de los terrestres, como desde el punto de vista de los extraterrestres, conjeturando sobre su comportamiento, que no olvidemos se ve complicado por la variedad de civilizaciones que deben estar visitándonos, y que nos explicará esa falta o escasez de pruebas.

Me basaré sobre todo y adicionalmente a mi propio criterio, en el informe Cometa (2005) que ya he mencionado:

http://www.exopoliticsspain.es/pdf/INFORME_COMETA.pdf

y, aunque brevemente, en el siguiente enlace:

http://singularidad.wordpress.com/2007/08/15/la-paradoja-de-fermi-y-el-futuro-de-la-humanidad/

Comenzaremos por las conjeturas sobre el comportamiento de una supuesta civilización extraterrestre que nos visite, y para ello usaremos de nuevo (ya lo he usado más de una vez a lo largo del blog) la argucia de ponernos en su lugar. Supongamos que dentro de mil años nosotros estamos viajando a planetas con vida inteligente.

En este supuesto, el modo científico y correcto de acometer el primer contacto, sería el siguiente.

Primero habría una fase de observación a distancia. No procede en ningún caso plantarnos allí, en un entorno totalmente ajeno, dentro de una civilización absolutamente desconocida y bajar y decir “¡hola que tal!” y cruzar los dedos para que seamos bien aceptados y nos dejen estudiarlos en paz y tranquilidad. De hecho, y aunque este improbable caso sucediera ya estaríamos formando parte del experimento, y por tanto no llegaríamos a conclusiones correctas sobre la civilización a estudiar.

Yo creo que esta idea a la que tanto acuden los escépticos  (mirar para más información: https://cheluman.wordpress.com/2009/06/16/argumento-numero-2-%c2%bfpor-que-no-saludan-si-vienen-por-aqui/ ) está más que superada y no acuden ya ni los guionistas de cine tipo Western, donde el más rápido, chulo y cachas es el que gana.

Tras un cierto periodo de observación a distancia que nos hiciera entender el marco general de la biología del planeta, las organizaciones sociales y políticas, los idiomas, el estado de su ciencia, las posibilidades de sus armamentos, …, cabría pensar en una segunda fase de contacto, donde se realizaran tomas de muestras, tanto animales y vegetales como de los seres más evolucionados, esto es, inteligentes.

Esta toma de muestras se podría realizar de forma furtiva y escondida o abiertamente. Cabe pensar, que dado que nuestra superior tecnología (superior a la civilización a estudiar y a la nuestra actual) podría facilitarnos un marco de actuación poco detectable, optaríamos por intentar efectuar el menor impacto en la población posible.

De esta forma protegería la seguridad de los nuestros, y la “pureza” de datos obtenidos, puesto que cuanto más influyamos en la civilización a investigar (y como pasa con cualquier experimentación) más nos alejaríamos de su verdadera naturaleza.

Hay quien plantea una tercera fase de contacto, en la que se llegaría a influir en al propia civilización, si bien habría que tener muy medidos los riesgos y muy claros los objetivos.

En esta supuesta tercera fase, podría pensarse en inicios de contacto a través de individuos puntuales o instituciones de gobierno, que con nuestra información privilegiada se convirtieran en autoproclamados “intérprete exclusivo y privilegiado de estas manifestaciones extraordinarias”. O en dejarse ver poco a poco para minimizar el impacto en la población de un contacto público total.

En cualquier caso, sería de esperar una impronta que dejase constancia en la memoria colectiva de estos impresionantes encuentros. Si este fuera el caso, y haciendo un ejercicio de retrospección como civilización, podríamos encontrar numerosos ejemplos en nuestra historia que concuerda con estas apreciaciones: “las maquinas voladoras que describe extensamente Ezequiel (1), la guerra aérea del Ramayana, la epopeya de Gilgamesh (2), los Elohim del Génesis (3) los vigilantes del cielo mezclándose con las hijas de los hombres y engendrando gigantes de los que también habla Enoch (4) y, más generalmente, los Inmortales, los Hijos o los Reyes del cielo del Oriente y la China (5), del Japón “Tierra de los Dioses” (6), los Viracochas de América del Sur, los Incas o los grandes dioses del Antiguo Egipto, los Dioses, los Titanes, los Gigantes, los procreados por Dios y los Héroes de la Antigüedad occidental y oriental (7) etc

Particularmente no me convence totalmente esta tercera fase. Tendría que existir un motivo muy claro para entrar en una fase de contacto que a la larga tiene muchas posibilidades de fracasar, ya sea porque los indígenas anelen nuestra superior tecnología, nos conciban como un riesgo a su autogobierno, nos requieran para solventar conflictos locales (teniendo que decidir entre nuestro principio de no-intervención o el riesgo de considerarnos no-amigos),  la variabilidad de criterio de nuestra propia tripulación frente a situaciones concretas de contacto directo, y en definitiva una gran amalgama de etcéteras que podrían darse como resultado de este tipo de situación. Sin embargo no puedo descartarla totalmente, puesto que la variedad de situaciones que pueden darse son inconmensurables.

Quizás esta política de no-intervención le parezca al incrédulo lector una exagerada medida, pero a mí, sin embargo, lo que me pueden parecer exagerados son los protocolos internacionales que desde 1967 (Outer Space Treaty) intentan prevenir la contaminación de otros mundos por microorganismos terrestres. Si en 1967 se tenían en cuenta esas cosas, el día de mañana (1.000 años antes, 1.000 años después) que podremos visitar mundos habitados, no lo quiero ni pensar.

Y llegado este punto, debemos mencionar la hipótesis de la “convergencia fuerte”, aunque en términos algo distintos de cómo lo usa George Dvorsky. Aunque comparta con él muchos de sus razonamientos, como la no idoneidad de las sondas autoreplicantes para la exploración espacial, difiero en la meta última. No creo (o quizás no deseo) que el colofón de toda civilización inteligente sea la migración digital.

Recordemos que esta hipótesis de la convergencia fuerte de Nick Bostrom se basa en que, al igual que en la evolución biológica, como señala la teoría de la evolución de Darwin, en la evolución de las civilizaciones los condicionantes y restricciones sobre su desarrollo llevarían a éstas a una especie de atractor, a modo de sumidero de la evolución, donde convergerían todas las civilizaciones avanzadas. Este sumidero representaría el óptimo como civilización, lo cual me recuerda mucho el mundo de las ideas de Platón.

Voy a ir más despacio. Trataré de explicar esta idea que tiene distintas aristas.

Parece lógico pensar que los seres vivos más parecidos entre 2 planetas distintos han de ser los más simples por un lado, y los más evolucionados por el otro. La evolución tratará de ir desarrollando los organismos más optimizados para la supervivencia posibles, adaptados, por supuesto, a las condiciones del entorno.

En el caso del planeta Tierra, la especie más evolucionada somos los humanos.

La inteligencia, la sociabilidad y la existencia de extremidades con capacidades de manipulación forman parte importante en ese modelo óptimo que nos permite subsistir en ambientes muy dispares, y superar eventuales catástrofes. Es de suponer que en planetas cuyas condiciones lo permitan, surjan tarde o temprano especies con estas mismas (y al parecer óptimas) características.

Puedo imaginar que existan varios “modelos base óptimos”, y no sólo uno, sobre los cuales existirían una gran variedad de razas con sus diferencias de adaptación al entorno madre y por los propios caprichos de la evolución, a la que hay que darle cierto margen de maniobra.

Pero la idea de la “convergencia fuerte” se puede aplicar más allá de la propia definición biológica de la raza. Mi propuesta, y aquí me alejo un poco de la naturaleza inicial de la hipótesis, es que toda civilización tecnológicamente avanzada habrá desarrollado esquemas morales comunes.

En este caso, por supuesto, también podríamos llegar a tener varios “modelos base”, pero me atrevería a aventurar las siguientes afirmaciones:

–         Habrán superado la guerra, que no es más que un escollo ante el desarrollo de la propia civilización, y por ende, de su ansiada “inmortalidad”

–         Habrán postergado el egoísmo individual, el cual es necesario para los inicios de la inteligencia, pero supone un obstáculo cuando se alcanza cierto nivel.

–         Habrán concluido en una política de “no-intervención” ante otras civilizaciones, tanto ante fines interesados (a fin de cuentas darse a conocer sólo complica el desarrollo de sus propósitos), como ante fines altruistas, puesto que (y visto en una perspectiva histórica), ayudar a subsistir a una civilización decadente puede evitar el nacimiento de otra civilización posterior.

Como podrá comprobar el asiduo lector, insisto una y otra vez en esta última idea de “no-intervención”, puesto que por sí sola desmonta toda la lógica existente tras la Paradoja de Fermi.

No podemos esperar tener contacto directo con una civilización tecnológicamente muy superior a la nuestra. Las pruebas científicas serán mínimas, por no decir, casi inexistentes, y provendrían de “errores” en el más amplio sentido de la palabra.

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La verdad es que la discusión que se ha originado a partir del caso de Ubatuba, su continuación en otro foro, y una conversación que mantuve hace algunos años exactamente sobre este tema, merecen que le dedique un post.

 

En realidad, y aunque no se me ha entendido (no me extraña con lo mal que me explico) he sacado el tema de los erizos para llamaros la atención sobre una situación.

He tratado de que autodescubráis, a través de mis comentarios y comparaciones la cuestión que paso a exponer.

 

No le falta razón a Ganso cuando habla sobre la falsabilidad de las hipótesis, y ciertamente lo expone con gran criterio. Éste es un tema para nada baladí, sin embargo, hay un matiz muy importante que pasa por alto.

Veamos qué quiero decir.

 

Ciertamente en el mundo científico se considera muy importante que una hipótesis sea falsable, es decir, que se pueda organizar una prueba cuyo resultado negativo demostrara la falsedad de la hipótesis.

Si no se puede encontrar  esa prueba, la hipótesis pierde fuerza, por decirlo de alguna manera. Tiene cierto sentido lógico. Igual dentro de unos siglos a alguien se le ocurre un prueba para falsearla (contrastarla), y entonces la hipótesis volvería a su nivel inicial de credibilidad.

 

http://es.wikipedia.org/wiki/Falsabilidad

 

El problema aparece con todas las hipótesis de tipo existencial, como es el caso que nos ocupa: ¿Existen realmente las visitas de los extraterrestres?

Cualquier hipótesis de este tipo no es falsable, no porque hablemos de extraterrestres, si no porque hablamos de existencia.

 

Por eso, y de forma irónica para el que no lo haya notado, comparo el asunto con la existencia de los puercoespines. Es, para el caso, la misma problemática.

Ni yo, ni nadie puede crear un experimento cuya resultado negativo determina la falsedad de la hipótesis: ¿existen los erizos?

Ganso podrá traerme a mi casa cuantos ratones pintados con pelos quiera, yo nunca podré determinar como falsa la hipótesis de la existencia de los erizos, aunque sí pueda demostrar como falso el caso concreto de un supuesto-puercoespín, o de los 50 que me traiga (aunque esto se complica si no sé exactamente como son los puercoespines).

 

 

Mostrarse escéptico con una hipótesis existencial por no ser falsable es hacerlo con todas. No puede ser un peso en la balanza. Debemos atacar el problema desde otra óptica.

Usemos pues la lógica y las leyes de la probabilidad, y consideremos la pruebas circunstanciales, dado que las absolutamente determinantes no las vamos a tener. Porque existir es más que probable que existan, pero mientras éstas sean un riesgo para el poder económico, político y religioso establecido, no las tendremos.

Y es que, al igual que pasa con el capitalismo depredador y la huella ecológica, las cosas no van a cambiar hasta que no haya más remedio (y recemos para que entonces no sea tarde), porque los que tienen poder para cambiarlo son los últimos interesados.  Incluso la educación, en el sentido más amplio de la palabra (y sigo hablado de ambas temáticas), sigue estando absolutamente impregnada de falsas máximas, como que el mercado se corrige así mismo inteligentemente, o que los extraterrestres son una invención de locos desequilibrados.

Debemos luchar contra este tipo de ideas porque la creencia en la primera llevará inexorablemente a la extinción de los recursos,  y paralelamente a la creación de hambrunas, guerras y mayor desequilibrio entre ricos y pobres. Las consecuencias de la creencia de la segunda son más difíciles de prever, pero intuyo que dificulta enormemente nuestro progreso, y al evitar el cambio de conciencia que se produciría, impide una posible solución a la escasez de recursos, que como comentaba, nuestro actual ritmo de consumo y crecimiento poblacional nos llevará indefectiblemente en escasas décadas.

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Bueno, ahora que parece que entre mis lectores empiezo a sembrar la duda voy a dar un pequeño cambio que poco a poco nos encaminará a mis argumentos más directos.

Como ya dejé ver en mi anterior post, yo no creo que una única civilización que nos visite. Y eso es uno de los factores por los que el fenómeno ovni es tan complejo y esquivo.

Hablamos de supuestas distintas civilizaciones, distintas tecnologías, distintas ideologías, distintos propósitos, distintas motivaciones, distintas culturas.

Hablamos de un fenómeno tan general, que cuando particularizamos o intentamos generalizar es inevitable cometer errores, porque siempre se escapan algunas alternativas.

 

Esta perspectiva sin duda, fortalece argumentos ya tratados anteriormente, sin embargo, es contraria a otros expuestos por mí.

La alta variedad de civilizaciones que podrían estar visitándonos explicaría, en parte, la complejidad y variabilidad del fenómeno; ayudaría a entender por qué se producen avistamientos, ya que algunas civilizaciones contarían con tecnología muy superior a otras, y por tanto invisible a nosotros y más libre de fallos erráticos. Aunque la gran mayoría de “visitantes” tuvieran una tecnología muy muy superior a la nuestra, y estuvieran duchos en explorar planetas habitados, existirían civilizaciones no tan avanzadas, con poca práctica en la tecnología de viajes interplanetarios, y en los viajes en sí, que quizás vivieran más cerca. Podríamos ser los primeros o los segundos que visitan (siempre tiene que haber una primera vez). Pero insisto este caso sería una minoría, probablemente minúscula comparada con los verdaderos “viajeros espaciales”.

 

Pero como ya decía, este argumento se podría usar también en mi contra. Se podría suponer que no todos tuvieran las mismas intenciones; las mismas motivaciones y política anti-intervencionismo; la misma precaución; los mismos intereses.

Ciertamente esta forma de pensar parece razonable. Cabe incluso pensar en la existencia de alguna insensata civilización que quiera venir a saludar (argumento 2). Puede.

Sin embargo no lo considero probable. En su momento di todo un juego de contra-argumentos porque la lógica incita a usarlos. Si no todos a la vez, sí alguno de ellos.

Además, tampoco es descabellado pensar, y de hecho yo lo considero probable,  la existencia de, digámoslo así, “confederaciones interplanetarias”. Es normal que civilizaciones altamente avanzadas contacten con civilizaciones altamente avanzas, y surja de ello consolidación de criterios.

Yo lo veo un poco como nos ocurre a nosotros con la ONU y organismos similares. Podría existir una especie de “declaración de derechos humanos”, sólo que aplicadas a entidades inteligentes, o simplemente vivas. Y todo sin nosotros tener conocimiento de ello, de forma semejante a lo que puede ocurrir ahora con habitantes de Ruanda o Kenia.

Igual sólo se escaparían de estas agrupaciones siderales, las civilizaciones con tecnología de viaje espacial muy reciente, a las que me refería anteriormente.

 

Este desde luego, sí constituiría una explicación de apoyo a toda mi argumentación. Pero sólo hablo de posibilidades, pensad vosotros en otras casuísticas posibles.

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Bueno, por fin un comentario que ataque a mis argumentos directamente. Esto es lo que estaba esperando, por eso voy a contestar en un post, en lugar de un comentario, porque  se lo merece.

Así que el que no haya leído el comentario a mi argumento 2, que empiece por ahí.

Ya dije que con la dialéctica siempre se gana.

En fin, voy al tema:

–          Por precaución: pues como ya dije, una pedrada lanzada en el momento justo y con el ángulo adecuado, matará probablemente a cualquier ET, que se encuentre desprotegido. Pero vamos, ahora mismo tenemos armas nucleares bastante más potentes que un palo o una piedra. Y las tenemos en cantidad suficiente para acabar con un planeta. En Vietnam, los norteamericanos tenían una tecnología muy superior, sin embargo ya sabemos quien perdió la guerra, y quien tuvo  muchas bajas en sus filas. Y puede que hayan aprendido parte de la lección, porque ahora se dejan ver menos (una civilización extraterrestre con, si duda, más historia que la nuestra, habrá aprendido mejor la lección).

–          Por Heisenberg. Bueno, curioso argumento, atacar mi argumento dando por hecho que existen, que es lo que al fin y al cabo quiero “probar”. En fin, la explicación principal (hay un argumento colateral, que sería muy largo de explicar aquí, pero que menciono al final del post), con la que me quedo con las dos caras de la moneda es la siguiente: De la misma manera que en nuestras investigaciones sobre la forma de vivir de ciertos animales, cometemos errores (al final descubren la cámara, o se presentan antes de lo esperado y pillan a los investigadores preparando el entorno de investigación, o el tranquilizante no tiene el efecto esperado y el espécimen se despierta antes de lo deseado, …), también los ETs los cometen. Y aunque tengan una tecnología muy superior con la que fácilmente se podrían hacer invisibles a la vista y al radar, la verdad es que todos sabemos que cuanto más tecnología tiene un coche, más fácil es que falle y nos deje tirados. En el universo hay pocas constantes, pero una de ellas es el hecho de la impredecibilidad del futuro y la existencia de sucesos no esperados. Nadie está libre de error, ni los ETs.

–          Por anti-intervencionismo: no es cuestión de timidez o no, es cuestión de haber aprendido de la historia. Pongamos un ejemplo. Si ahora descubriéramos una pequeña isla perdida en mitad del océano, con una cultura totalmente desconocida, seguro que no haríamos lo mismo que hace 500 años. ¿Somos más tímidos? ¿Entonces porque no nos plantaríamos allí con nuestras portaaviones y nuestras aeronaves, nos bajamos de un Black Hawk lleno de Tomahawk, y decimos “hola qué hay, cómo estamos, somos nuestros vecinos y venimos aquí a investigar una civilización tan arcaica como la vuestra, en nombre de nuestro presidente”. No lo veo, no. Es más, yo aseguraría que el día que nos toque a nosotros, el día que vayamos a un planeta y encontremos una civilización en auge, haremos lo mismo, evitar intervenir.

–          Por el interés: ¿cobardía? Yo diría mejor 2 dedos de frente. Seguro que somos una civilización más agresiva que ellos, y eludir enfrentarte a alguien más agresivo no es cobardía, es sensatez. ¿O acaso entrenamos a nuestros marines dejándolos en medio de una manada de leones? Seguro que su táctica sería intentar no ser descubierto.

 

De cualquier forma sigo con la pregunta fundamental: ¿qué ganarían al darse a conocer? Nada. ¿Qué perderían? Mucho. De momento la ventaja táctica, una vez que se dé el paso (con nuestro actual nivel tecnológico) no se puede volver atrás. Posiblemente la vida.

En cuanto a la pregunta subyacente, y que he tratado de eludir hasta ahora “¿qué pretenden?”, admite muchas respuestas:

–          conocer

–          conseguir recursos

–          investigar

–          explorar

–          viajar por viajar (sí eso que nos gusta hacer a todos)

–          solucionar problemas cuasi-irresolubles

–          …

 

Lo que sí puedo asegurar, es que, de las poquísimas cosas que TODA civilización extatrerrestre que llegue aquí debe tener, es curiosidad. Sin curiosidad no hay inteligencia, y sin inteligencia no hay civilización.

¿Y qué carajo hacemos nosotros mandando costosísimos proyectos espaciales a Marte, si total, no vamos a poder saludar a nadie? Según tus argumentos, si no son cobardes, deben querer saludar y para eso gastan ingentes cantidades de energía. Entonces nosotros que hacemos en Marte haciendo un esfuerzo seguro que proporcionalmente mucho mayor que ellos, ¿el tonto gastoso?

 

Y he dicho antes “TODA”, lo cual, y ya que lo mencionas en tu comentario, y dando fuerza a algunos de mis argumentos anteriores (aunque parecería quitar fuerza a otros), no podemos pensar en una sola civilización. Sería casi tan improbable como pensar en 0. Pero este tema lo dejo para el siguiente post.

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Esta es la última invención, como veremos equívoca desde su propia concepción, de los pseudocientíficos para explicar que los Extraterrestres no estén ¡aquí y ahora!.

Según esta teoría, el gran problema del contacto entre potenciales civilizaciones interplanetarias, sería la coincidencia espacio-temporal. Aunque se dé por sentado que surjan, a lo largo de la edad del universo, muchas civilizaciones desarrolladas tecnológicamente (incluso con capacidad de realizar viajes espaciales), esta teoría supone que se extinguirán antes de que la probabilidad de un contacto inter-civilizaciones se diera. De esta forma las civilizaciones surgen y se extinguen en tiempos y espacios distintos.

De momento choca de pleno contra mi contraargumentación número 1.

Pero independientemente de eso, y aunque ciertamente en muchos casos las civilizaciones se extingan antes de alcanzar los viajes interplanetarios (muchas de estas extinciones podrían tener un resurgir, pero me estoy alejando de la línea de argumentación principal), lo cierto es que una vez que una civilización alcanza la tecnología necesaria para realizar viajes interplanetarios con relativa facilidad, dicha civilización se convierte, por derecho propio en inmortal e imperecedera. Subsistirá a la destrucción de la estrella que la vio nacer.

Es inconcebible que esta teoría haya pasado por alto este pequeño detalle, que se deduce directamente de sus condiciones de partida.  

 

Recomiendo al respecto, aunque a mi me parece muy estricto en su planteamiento, en el sentido de que da por ciertas todas las limitaciones que la actual  (para su tiempo) e incompleta teoría física describe, la lectura de la teoría  astrofísico ruso Nicolai Kardashev de 1962, que divide a las civilizaciones avanzadas en 3 tipos. Nosotros estaríamos en el tipo 0, es decir, ni siquiera contaríamos como civilización avanzada:

http://74.125.77.132/search?q=cache:4s-1ByMzC0IJ:www.forosperu.net/showthread.php%3Ft%3D46578+teor%C3%ADa+del+arbol+de+navidad+civilizaciones+extraterrestres&cd=2&hl=es&ct=clnk&gl=es

 

Yo creo que esta teoría del árbol de navidad sólo es aplicable, y además totalmente (con lo cual pasa a engrosar mi lista de argumentos en contra del enemigo incrédulo), al momento en el que la civilización intenta comunicarse con otras civilizaciones a través de radiotelescopios y emisiones de ondas. Bajo mi criterio, éste sí es un periodo de tiempo muy corto, que se extinguirá al alcanzar el nivel de los viajes interplanetarios.

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La verdad es que puede parecer ciencia-ficción total, especialmente con el título que le he puesto a este artículo, pero la verdad, es que la existencia de las partículas gravitatorias (gravitón) está mucho más cerca de la ciencia que de la ficción.

De hecho demostrar su existencia es uno de los principales objetivos del LHC (Gran colisionador de Hadrones) que ha costado la nada despreciable cifra de 10.000 millones de dólares. Esto me hace pensar que tenemos algo más que una ligera sospecha de sus existencia.

Y no quiero hablar de la materia oscura, el bosón de Higgs (también llamada partícula de Dios y muy relacionada con el gravitón). Seguro que aquél a quien le interese la física teórica podrá encontrar bastante información al respecto, en webs o blogs con una mayor componente científica, que este humilde blog sobre reflexiones hipotéticas.

Por si algún insensato lector quiere empezar a adentrarse en estos temas, aquí pongo algunos enlaces (que Dios le coja confesado):

http://guillegg.wordpress.com/tag/fisica/page/2/

http://eltamiz.com/2007/12/18/el-graviton/

http://www.tendencias21.net/Particulas-masivas-inesperadas-cuestionan-el-modelo-estandar-de-la-fisica-de-particulas_a2712.html

http://es.answers.yahoo.com/question/index?qid=20080910162436AA6YDda

 

La cuestión en discusión, es que si el gravitón y su correspondiente anti-gravitón, existen (lo cual parece probable), cabe pensar que en un futuro (200, 300, mil, diez mil, cien mil años) podamos pensar en poder manipular estas partículas encargadas de “transportar” la gravedad.

–         Bueno, chaval, ¿Y esto qué tiene que ver con los viajes interplanetarios?.

–         Pues mucho.

Para empezar, y de un tirón, eliminaríamos uno de los problemas asociados a los viajes espaciales de larga duración: la falta de gravedad y su efecto a largo plazo en el cuerpo humano (debemos suponer que también afectaría a nuestros amigos los Extraterrestres de forma parecida).

También eliminaríamos los efectos de una gran inercia, recortando el tiempo necesario para alcanzar una velocidad cercana a la luz. Recordemos que ya Einstein asemejaba los efectos de la inercia a un campo gravitatorio (con el símil del ascensor).

Y para terminar, aunque esto es ya más arriesgado, podría, al menos paliar el problema de la energía requerida. Si de forma externa a la nave se pudieran condensar partículas gravitatorias y anti-gravitatorias, por separado claro, después solo quedaría proyectarlas en la dirección adecuada.

Aquí alguien me saldrá con el principio de transformación de la energía (ni se crea ni se destruye, sólo se transforma), pero aún ciñéndonos a este estricto supuesto, habríamos ganado bastante en comparación con el actual modelo de cohete de propulsión, basado en el principio de acción-reacción, y en el que se pierde una gran cantidad de energía cinética transformada en calor.

Por cierto, la teoría de las supercuerdas tiene un lugar preparado y privilegiado para los gravitones.

 

Sea como fuera, la evidencia es que una civilización muy superior a la nuestra tecnológicamente, puede hacer uso de gravitones, partículas de Higgs, o vete-a-saber-qué que rellene los actuales huecos en la teoría física actualmente reconocida (que yo personalmente creo que hace más aguas que el Titanic).

 

Con nuestro actual y pobre conocimiento científico-tecnológico, podemos vislumbrar los mecanismos con los que los viajes espaciales serían coser y cantar. ¿Cómo lo verán civilizaciones mucho mas desarrolladas que la nuestra?

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Empiezo con los contra-argumentos a los contra-argumentos.

No he hecho cálculos con respecto a la energía necesaria – velocidad – tiempo observador – tiempo viajero, primero porque en la mayoría de casos deben ser tela de complicados, y segundo porque en realidad no lo considero necesario, y a continuación esgrimiré algunos de los argumentos que apoyan esta postura.

Todas las teorías expuestas hasta ahora se basan en lo científicamente establecido. Sin embargo, la ciencia, como la historia demuestra, es un paradigma en constante cambio.

Solo podemos asegurar una cosa: hoy en día la Física está incompleta. Hay 2 teorías incompatibles que tratan de explicar los fenómenos físicos a: la mecánica cuántica a nivel subatómico, y la teoría general de la relatividad a nivel macroscópico.

Para compatibilizar estos modelos y además unificar las Fuerzas conocidas, se han desarrollado una serie de teorías. La que a mí más me convence, y tiene muchos seguidores dentro de la física teórica, es la teoría de la supercuerdas, o mejor dicho las teorías de las supercuerdas, porque hay 5, aunque la teoría M las unifica en una (ésta es la que más me mola).

Estas teorías necesitan de la existencia de un número mucho mayor de dimensiones (10, 11 ó 26) a las habituales 3 espaciales + la temporal. Estas dimensiones adicionales abrirían la puerta a viajes que, incluso para el observador podrían realizarse en menos tiempo que el establecido por la distancia luz. Vamos que a nuestro joven extraterrestre le daría tiempo de volver a casa para la cena con sus moralmente rígidos padres.

¡¡¡Comorr!!! ¿Estoy diciendo que se puede viajar a mayor velocidad que la luz, incluso para el observador?. Bueno en realidad se trata de coger un “atajo” de tal forma que la distancia 3D a recorrer sería muy inferior a la inicialmente establecida.

¿¿¿¡¡¡Pero esto es así y lo puedo hacer yo con una pila-petaca y un imán patatero!!!??? No, por supuesto que no. Estamos hablando de una posibilidad teórica. Aunque se llegara a demostrar la teoría de las supercuerdas (cosa de la que estamos muy lejos, dada su naturaleza esquiva e infinitesimal), otra cosa sería que se pudieran aprovechar para crear puertas-paso entre 2 coordenadas del espacio-tiempo. En el mejor de los casos requeriría altísimas concentraciones de energía. Pero estamos hablando de civilizaciones que pueden llevarnos cientos de miles de años de ventaja en desarrollo científico-tecnológico. Es más que plausible.

Entonces, ¿todos mis argumentos se basan en esa teoría y en la posibilidad de abrir atajos (al estilo “desdoblamiento del espacio” del universo de Dune)?

No. Es sólo una posibilidad más. Lo que sí es importante es considerar que nuestro conocimiento físico de la realidad está incompleto, y que las leyes que hoy damos por cerradas y absolutamente inviolables, mañana tendrán un añadido y una nueva perspectiva que aumente todas las posibilidades. En resumen: seguimos estando en pañales, y pretendemos (deseamos) que todos los demás también.

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Después del aclarado viene el suavizado (aunque en las lavadoras sea al revés).

Tengo que reconocer que hasta ahora he estado un poquito extremista en mis exposiciones y formas y esto por 2 motivos:

1) Por puro marketing comunicativo (si es que existe ese concepto). De ahí el nombre del blog, que seguro que a más de uno le parece pretencioso, pero a mí la verdad es que me gusta. Suena bien. También el título del segundo post “¡Están aquí y ahora!” lo elegí para llamar la atención, puesto que será el post central al menos durante unos días.

2) Es que es superior a mis fuerzas cuando escucho una y otra vez ese manido (y falso) argumento en los medios de comunicación.

En esta entrada voy a ser un poco de abogado del diablo contra mi mismo, y tendré que recular un poco de terreno (pero poco) en pos de una mayor objetividad científica, aunque prometo ir aún más allá a este respecto en futuros post.

Desde el punto de vista puramente científico es cierto todo lo que he contado hasta ahora (dudadlo y buscad vuestras fuentes, please). Pero una cosa es la ciencia y otra la técnica. Viajar a la velocidad de la luz tiene 2 problemas:

1) Se necesitarían ingentes cantidades de energía. Debemos suponer que una civilización mucho más avanzada que la nuestra tecnológicamente hablando, tenga disponibles fuentes de energía, sostenibles o no, mucho más potentes que las que la humanidad usa en la actualidad. Aún así, lo más probable es que no fuera suficiente para alcanzar la velocidad luz con una nave espacial de varias toneladas (pronto esgrimiré más de un argumento contra esta postura, pero hay que ser correctos en la exposición). Aún en el supuesto de esta limitación, se podrían alcanzar velocidades cercanas a la de la luz, digamos a la mitad o a la décima parte. Suficiente para que el efecto tiempo sea considerable y se puedan realizar viajes en bastante menos tiempo que la luz tarda para el observador. Esto es, cubrir una distancia de 100 años luz, en digamos 50, 10 ó 1 año.

2) La aceleración. Esto me recuerda mucho al libro Planeta de los Simios (sí he dicho el libro, que desde aquí animo a leer), en donde la mitad del tiempo del viaje espacial estaban acelerando y la otra mitad decelerando, con una aceleración constante de 1 G para simular la gravedad terrestre. En esta novela, y aunque la mayor parte de la distancia se cubría en las horas centrales, el viaje interplanetario duraba uno o 2 años (no recuerdo bien, y no os preocupes que no he desvelado el final). Ciertamente el hombre puede soportar aceleraciones mayores a 1 G, pero no mucho mayores. Debemos suponer que a una supuesta raza alienígena le ocurriría algo parecido. Esto nos obliga a tener en cuenta un tiempo de aceleración y deceleración considerable para un viaje intergaláctico, aunque constante independientemente de la distancia a recorrer. Tranquilos este argumento también será rebatido como Dios manda echando mano de las partículas antigravitatorias, pero eso es otra historia que será contada en otro post.

En fin, que si nos encorsetamos nuestra mente cuadriculada que sólo reconoce lo científicamente establecido y comprobado y tiene en cuenta las limitaciones técnicas de esta ciencia totalmente establecida y extendida, estaríamos hablando de viajes de varios años que podrían cubrir cientos de años luz.

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