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Posts Tagged ‘Informe Cometa’


Pero mi post anterior no era si no el preludio necesario para introducir la teoría política de la desinformación. Hay pocas pruebas, y es un fenómeno sobre el que no podemos experimentar, luego es tremendamente fácil orquestar todo un armazón de mentiras rumores, medias verdades y secretismos sobre el fenómeno, siempre y cuando haya intereses en ello.

Y a eso vamos. Remontémonos al caso Roswell, pues fue a partir de él cuando todo este tejido empezó a tomar forma. A raíz de este caso  Estados Unidos comenzó a practicar una política de secreto entre los secretos y desinformación a “tutiplén”. El senador Barry Goldwater ya comentó la existencia de carpetas OVNIS clasificadas más allá de lo “ultrasecreto”.

Pero ¿dónde está el motivo? ¿Qué intereses oculta esa capa de ocultación y mentiras, cual maquillaje indecente de mujer de la vida?

Pues esta pregunta tiene distintas respuestas, algunas interrelacionadas. La primera y más obvia (ya noto estrellarse en mi cara los tomates de los escépticos, esto es, de las víctimas desamparadas de todo este plan desinformador) es la siguiente:

–          EEUU necesita conservar a cualquier precio la superioridad tecnológica y militar frente al resto de los países, que desde su cúspide de la “libertad” (yo aquí me parto) siempre considera posibles potencias enemigas. Y este pensamiento es hasta comprensible y justificado, al menos para la actual situación de disgregación e insolidaridad de nuestro planeta.

Pero como ya dije, no tiene respuesta única y existen otros motivos más o menos racionales y comprensibles, generalmente parapetados detrás de la excusa de la seguridad nacional:

–          Evitar el pánico entre la población. Fue en este país donde en 1938 Orson Welles  realizó el experimento radiofónico de “La Guerra de los Mundos”, con caóticas consecuencias.

La guerra de los Mundos

–          Soslayar los inevitables movimientos pseudoreligiosos que surgirían defendiendo y atacando a los “visitantes”. No voy a ahondar en este motivo tan trillado en el mundo cinematográfico.

–          Impedir el descontento generalizado y justificado que se generaría ante el reconocimiento de la existencia de una potencia “extranjera” ante la cual el estado no puede defender a sus ciudadanos. ¿Para qué pagamos impuestos entonces?

–          Muy relacionado con el anterior, evitar el ridículo de reconocer un fenómeno sobre el que no pueden proveer explicaciones convincentes y precisas.

Y como consecuencia de mantener en el tiempo esta aptitud:

–          No reconocer acusaciones de mentiras, ocultaciones, maniobras de desinformación y montajes ilegales de diversas agencias de gobierno.

Sólo esto último causaría inexorablemente la caída del gobierno reinante, y por tanto, ningún gobierno lo reconocerá, ni siquiera el esperado gobierno de Obama.

Son muchas mentiras y muchas implicaciones, y cada vez son más, y costaría más admitir la verdad.

Por supuesto, para el público general sólo quedan pruebas indirectas y circunstanciales, como:

– la ordenanza militar AFR (Regulación Fuerza Aérea) 200-2, prohibiendo al público la divulgación de información relacionada a observaciones de OVNIS

la ordenanza militar JANAP-146 (Publicación Conjunta Ejercito, Armada, Fuerza Aérea),  que establece penas de 10 años de prisión y 10 mil dólares de multa para los que realicen divulgaciones no autorizadas de una observación OVNI. Aplicable a los militares pero también a los pilotos de líneas aéreas civiles y a los capitanes de la marina mercante.

 

No hay lugar a dudas, el gobierno de los Estados Unidos ha usado la desinformación tanto reductora como amplificadora, desde el caso Roswell.

La reductora la podemos apreciar en testimonios recortados, expedientes perdidos, registros borrados, amenazas ante la divulgación de datos, …

El astrónomo Hynek, asesor de la Fuerza Aérea Norteamericana de 1948 a 1966, reconoció haber ayudado a ridiculizar numerosos casos dándoles interpretaciones astronómicas no justificadas.

CIA Escudo

El comité Robertson de la CIA, comenzó a funcionar en 1953 y decretó que los profesionales de los medios de comunicación tenían que ridiculizar los temas que trataban la presencia extraterrestre, bajo la amenaza de despido fulminante. En concreto en su Informe Durant recomendaba ridiculizar “el fenómeno de los platillos voladores” y la posibilidad de la vida extraterrestre por motivos de seguridad nacional. Un ejemplo de ello es la tremenda influencia negativa que supuso para el Proyecto Libro Azul:

http://es.wikipedia.org/wiki/Proyecto_Libro_Azul

(muy interesante para los escépticos y estadísticos el Informe especial nº 14 del Proyecto Libro Azul)

 

En cuanto a la desinformación amplificadora, el caso más claro es el de la supuesta autopsia a un extraterrestre de Roswell, como ya comentamos en el estudio del caso. Pero podemos mencionar también a los pretendidos contactos de Adamski con un Venusino en 1952. O el supuesto ufólogo Bennewicz.

Estas técnicas permiten adicionalmente desacreditar a ufólogos crédulos.

“La desinformación reductora es eficaz sobre aquellos que no desean admitir la posibilidad de la hipótesis extraterrestre. La desinformación amplificadora está dirigida a los otros.“

A veces se usan ambas a la vez, como es el caso del libro del “ufólogo” Karl Pflock “Roswell en Perspectiva” ex integrante de la CIA y del Departamento de Defensa, donde a través de recortar testimonios e informaciones, comentado que la mayoría de los restos encontrados pertenecían a un globo,  y haciendo un eficaz uso de la sutileza, llegar a plantear nuevas alternativas al suceso.

 

Demasiado gasto económico, diría yo, para un fenómeno inexistente.

Seguro que algún lector habrá caído en la cuenta de que la mayoría de las motivaciones, y pruebas de las desinformaciones sólo aplican a EEUU.

Sin embargo, no se debe olvidar la tremenda influencia que, desde los años 50, EEUU ejerce sobre el resto de países. Influencia mediática (cine, tele, radio, noticias, periódicos, documentales divulgativos, …), política, económica y prácticamente en todos los órdenes de la sociedad. Pensemos en Halloween, Papa Noel, el árbol de Navidad, la Coca-cola, el consumismo extremo, …

De cualquier forma los gobiernos tienen mucho miedo a hacer el ridículo (aunque sólo sea mediático) en el panorama internacional. Por otro lado no ganaría nada creando una sensación de inseguridad en la población, y dando crédito a acontecimientos que no pueden explicar.

No obstante, hay naciones como Bélgica, China, Francia, y más recientemente Canadá y Rusia, cuya política empieza a ser distinta.

Uno de mis escépticos e inteligentes lectores quería tener ejemplos (para contrastar la posibilidad que le comentaba) de desinformaciones orquestadas a alto nivel, a ser posible internacionalmente. Para mí, la principal prueba a este respecto es el miedo científico a reconocer en público que se pueden cruzar enormes distancias interestelares en pequeñas cantidades de tiempo. ¿Habéis visto alguna vez algún científico, algún documental, algún coloquio que haya siquiera insinuado esta realidad tácita de la relatividad especial? Yo desde luego no.

Pero por supuesto hay muchos ejemplos más. He aquí algunas de las mentiras montadas políticamente para ocultar otra realidad:

a)      Consideradas públicamente descubiertas

  1. El Cambio climático. Aún hoy existen muchas personas que no reconocen esta realidad. No quieren reconocer el efecto nocivo del hombre en el clima, porque no les interesa. Aún cuando nos jugamos el futuro de nuestros hijos y nietos.
  2. El Watergate. Menudo escándalo fue en su momento. Quizá sólo afectó a los norteamericanos, pero es de este país del que ha surgido la desinformación OVNI también.
  3. Las armas de destrucción masiva de Hassan Husein. Otra gran mentira orquestada en ese país cuna de las mayores campañas desinformativas. Y esta vez (de nuevo) arrastró a muchos países en su mentira.
  4. Lo malo que es el aceite de oliva.
  5. Lo bueno que es la leche de vaca.
  6. Que el hombre nunca ha pisado la luna (os parecerá mentira, pero aún me siguen preguntando por eso).
  7. Madoff
  8. El corralito argentino, o mejor dicho, lo que lo produjo.

b)      Aún no desveladas

  1. El asesinato de Kennedy
  2. La autorregulación del libre mercado sin límites, cuando nos estamos quedando sin recursos
  3. La verdadera virulencia de la gripe A

Y estas son sólo algunas, y en realidad me considero un neófito en el entorno de la política. Seguro que pensando un poco el aguzado lector encontrará muchos otros ejemplos.

Porque realmente creo que aquí nos estamos jugando algo muy importante. Algo mucho más importante que la supremacía tecnológica y militar de una nación. Estamos hablando de la supervivencia de la especie humana misma.

Debemos conseguir esa condición de “civilización inmortal” a la que ya me he referido en anteriores ocasiones. Y debemos hacerlo antes de que produzca alguno de los motivos de apuntaba como posible extinciones en: https://cheluman.wordpress.com/2009/08/14/la-ecuacion-de-cheluman-ii/

Esto puede y debe ser una carrera, cuya meta es la inmortalidad de la civilización, y debemos emplear todas las energías y recursos que podamos en ella, incluyendo la muy importante y a la vez desaprovechada ventaja de contar con restos de tecnología alienígena.

Unos cuantos científicos, contados con los dedos de las manos, con visiones muy parciales de las cosas, y con absoluta prohibición de revelar ningún tipo de detalle a la “comunidad científica”, poco pueden hacer comparado con la total compartición de información y acceso a recursos que debería realizarse con este tipo de material.

Y ya no hablo sólo de materiales, si no de finalidades, objetivos, motivaciones, …

Puede que este “detalle” nos haga perder la batalla, y como suele pasar en entornos económicos, el egoísmo de unos pocos haga sufrir a todos.

La web 2.0, como filosofía, parece un gran avance en este sentido, pero  aún no ha calado lo suficiente en ciertos países, en determinados estamentos, en algunos individuos. Puede que estos individuos nos estén condenando a la extinción como especie.  

Presionemos entre todos para que haya absoluta transparencia en estos temas, en todos los países, en todos los lugares, entre todos los individuos, entre “todos aquellos que no ponen en duda lo que aparece en las noticias”.

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Pero aunque estén aquí, ahí o allí, dependiendo del observador, dime ¿crees que es posible que aparezca en un informe público el reconocimiento oficial de que existen? y sin llegar a los políticos o a los medios de comunicación, ¿crees que puedes sembrar la duda razonable en todos aquellos que no ponen en duda lo que aparece en las noticias?

Me he permitido la licencia de comenzar este post con una cita de uno de mis lectores. Y es que creo que define bastante bien la temática que quiero acometer.

Además obedece también, quizás incluso mejor, a otra alusión de otro lector:

El tema es que si para explicar este tema necesitamos obligatoriamente apoyarnos en algún tipo de teoría política que justifique la falta de pruebas científicas, hace falta también definir esa teoría política para tener la foto completa.

Hablaremos de política, de motivaciones, de desinformación, de aptitudes, de moral. Y además por los 2 lados: tanto desde el punto de vista de los terrestres, como desde el punto de vista de los extraterrestres, conjeturando sobre su comportamiento, que no olvidemos se ve complicado por la variedad de civilizaciones que deben estar visitándonos, y que nos explicará esa falta o escasez de pruebas.

Me basaré sobre todo y adicionalmente a mi propio criterio, en el informe Cometa (2005) que ya he mencionado:

http://www.exopoliticsspain.es/pdf/INFORME_COMETA.pdf

y, aunque brevemente, en el siguiente enlace:

http://singularidad.wordpress.com/2007/08/15/la-paradoja-de-fermi-y-el-futuro-de-la-humanidad/

Comenzaremos por las conjeturas sobre el comportamiento de una supuesta civilización extraterrestre que nos visite, y para ello usaremos de nuevo (ya lo he usado más de una vez a lo largo del blog) la argucia de ponernos en su lugar. Supongamos que dentro de mil años nosotros estamos viajando a planetas con vida inteligente.

En este supuesto, el modo científico y correcto de acometer el primer contacto, sería el siguiente.

Primero habría una fase de observación a distancia. No procede en ningún caso plantarnos allí, en un entorno totalmente ajeno, dentro de una civilización absolutamente desconocida y bajar y decir “¡hola que tal!” y cruzar los dedos para que seamos bien aceptados y nos dejen estudiarlos en paz y tranquilidad. De hecho, y aunque este improbable caso sucediera ya estaríamos formando parte del experimento, y por tanto no llegaríamos a conclusiones correctas sobre la civilización a estudiar.

Yo creo que esta idea a la que tanto acuden los escépticos  (mirar para más información: https://cheluman.wordpress.com/2009/06/16/argumento-numero-2-%c2%bfpor-que-no-saludan-si-vienen-por-aqui/ ) está más que superada y no acuden ya ni los guionistas de cine tipo Western, donde el más rápido, chulo y cachas es el que gana.

Tras un cierto periodo de observación a distancia que nos hiciera entender el marco general de la biología del planeta, las organizaciones sociales y políticas, los idiomas, el estado de su ciencia, las posibilidades de sus armamentos, …, cabría pensar en una segunda fase de contacto, donde se realizaran tomas de muestras, tanto animales y vegetales como de los seres más evolucionados, esto es, inteligentes.

Esta toma de muestras se podría realizar de forma furtiva y escondida o abiertamente. Cabe pensar, que dado que nuestra superior tecnología (superior a la civilización a estudiar y a la nuestra actual) podría facilitarnos un marco de actuación poco detectable, optaríamos por intentar efectuar el menor impacto en la población posible.

De esta forma protegería la seguridad de los nuestros, y la “pureza” de datos obtenidos, puesto que cuanto más influyamos en la civilización a investigar (y como pasa con cualquier experimentación) más nos alejaríamos de su verdadera naturaleza.

Hay quien plantea una tercera fase de contacto, en la que se llegaría a influir en al propia civilización, si bien habría que tener muy medidos los riesgos y muy claros los objetivos.

En esta supuesta tercera fase, podría pensarse en inicios de contacto a través de individuos puntuales o instituciones de gobierno, que con nuestra información privilegiada se convirtieran en autoproclamados “intérprete exclusivo y privilegiado de estas manifestaciones extraordinarias”. O en dejarse ver poco a poco para minimizar el impacto en la población de un contacto público total.

En cualquier caso, sería de esperar una impronta que dejase constancia en la memoria colectiva de estos impresionantes encuentros. Si este fuera el caso, y haciendo un ejercicio de retrospección como civilización, podríamos encontrar numerosos ejemplos en nuestra historia que concuerda con estas apreciaciones: “las maquinas voladoras que describe extensamente Ezequiel (1), la guerra aérea del Ramayana, la epopeya de Gilgamesh (2), los Elohim del Génesis (3) los vigilantes del cielo mezclándose con las hijas de los hombres y engendrando gigantes de los que también habla Enoch (4) y, más generalmente, los Inmortales, los Hijos o los Reyes del cielo del Oriente y la China (5), del Japón “Tierra de los Dioses” (6), los Viracochas de América del Sur, los Incas o los grandes dioses del Antiguo Egipto, los Dioses, los Titanes, los Gigantes, los procreados por Dios y los Héroes de la Antigüedad occidental y oriental (7) etc

Particularmente no me convence totalmente esta tercera fase. Tendría que existir un motivo muy claro para entrar en una fase de contacto que a la larga tiene muchas posibilidades de fracasar, ya sea porque los indígenas anelen nuestra superior tecnología, nos conciban como un riesgo a su autogobierno, nos requieran para solventar conflictos locales (teniendo que decidir entre nuestro principio de no-intervención o el riesgo de considerarnos no-amigos),  la variabilidad de criterio de nuestra propia tripulación frente a situaciones concretas de contacto directo, y en definitiva una gran amalgama de etcéteras que podrían darse como resultado de este tipo de situación. Sin embargo no puedo descartarla totalmente, puesto que la variedad de situaciones que pueden darse son inconmensurables.

Quizás esta política de no-intervención le parezca al incrédulo lector una exagerada medida, pero a mí, sin embargo, lo que me pueden parecer exagerados son los protocolos internacionales que desde 1967 (Outer Space Treaty) intentan prevenir la contaminación de otros mundos por microorganismos terrestres. Si en 1967 se tenían en cuenta esas cosas, el día de mañana (1.000 años antes, 1.000 años después) que podremos visitar mundos habitados, no lo quiero ni pensar.

Y llegado este punto, debemos mencionar la hipótesis de la “convergencia fuerte”, aunque en términos algo distintos de cómo lo usa George Dvorsky. Aunque comparta con él muchos de sus razonamientos, como la no idoneidad de las sondas autoreplicantes para la exploración espacial, difiero en la meta última. No creo (o quizás no deseo) que el colofón de toda civilización inteligente sea la migración digital.

Recordemos que esta hipótesis de la convergencia fuerte de Nick Bostrom se basa en que, al igual que en la evolución biológica, como señala la teoría de la evolución de Darwin, en la evolución de las civilizaciones los condicionantes y restricciones sobre su desarrollo llevarían a éstas a una especie de atractor, a modo de sumidero de la evolución, donde convergerían todas las civilizaciones avanzadas. Este sumidero representaría el óptimo como civilización, lo cual me recuerda mucho el mundo de las ideas de Platón.

Voy a ir más despacio. Trataré de explicar esta idea que tiene distintas aristas.

Parece lógico pensar que los seres vivos más parecidos entre 2 planetas distintos han de ser los más simples por un lado, y los más evolucionados por el otro. La evolución tratará de ir desarrollando los organismos más optimizados para la supervivencia posibles, adaptados, por supuesto, a las condiciones del entorno.

En el caso del planeta Tierra, la especie más evolucionada somos los humanos.

La inteligencia, la sociabilidad y la existencia de extremidades con capacidades de manipulación forman parte importante en ese modelo óptimo que nos permite subsistir en ambientes muy dispares, y superar eventuales catástrofes. Es de suponer que en planetas cuyas condiciones lo permitan, surjan tarde o temprano especies con estas mismas (y al parecer óptimas) características.

Puedo imaginar que existan varios “modelos base óptimos”, y no sólo uno, sobre los cuales existirían una gran variedad de razas con sus diferencias de adaptación al entorno madre y por los propios caprichos de la evolución, a la que hay que darle cierto margen de maniobra.

Pero la idea de la “convergencia fuerte” se puede aplicar más allá de la propia definición biológica de la raza. Mi propuesta, y aquí me alejo un poco de la naturaleza inicial de la hipótesis, es que toda civilización tecnológicamente avanzada habrá desarrollado esquemas morales comunes.

En este caso, por supuesto, también podríamos llegar a tener varios “modelos base”, pero me atrevería a aventurar las siguientes afirmaciones:

–         Habrán superado la guerra, que no es más que un escollo ante el desarrollo de la propia civilización, y por ende, de su ansiada “inmortalidad”

–         Habrán postergado el egoísmo individual, el cual es necesario para los inicios de la inteligencia, pero supone un obstáculo cuando se alcanza cierto nivel.

–         Habrán concluido en una política de “no-intervención” ante otras civilizaciones, tanto ante fines interesados (a fin de cuentas darse a conocer sólo complica el desarrollo de sus propósitos), como ante fines altruistas, puesto que (y visto en una perspectiva histórica), ayudar a subsistir a una civilización decadente puede evitar el nacimiento de otra civilización posterior.

Como podrá comprobar el asiduo lector, insisto una y otra vez en esta última idea de “no-intervención”, puesto que por sí sola desmonta toda la lógica existente tras la Paradoja de Fermi.

No podemos esperar tener contacto directo con una civilización tecnológicamente muy superior a la nuestra. Las pruebas científicas serán mínimas, por no decir, casi inexistentes, y provendrían de “errores” en el más amplio sentido de la palabra.

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