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Posts Tagged ‘San Agustín’


Hay quedan estos videos, que complementan el expuesto en el anterior post, para sembrar polémica.

Bueno sigamos con lo nuestro, la verdad es que todavía no lo he contado todo. Toca la segunda parte.

Los restos encontrados y los testigos presenciales a raíz del descubrimiento de Brazel no fueron los únicos. Hubo otro “resto” (encuentro en tercera fase según los testigos) a unos 200 kms de allí, en la planicie de San Agustín.
Y digo otro “resto”, aunque la mayoría de investigadores menciona otra nave estrellada (UFO crash). Y es que no parece haber acuerdo en cuanto a las fechas. Y este punto es importante. Aunque algunos investigadores hacen referencia a la misma noche del 2 al 3 de Julio (que recordemos ya era discutida de por sí), la mayoría insiste en que el encuentro se produjo a la vez que se llevaba a cabo la conferencia de prensa en Roswell.

Este problema temporal ha creado distintas versiones de los hechos: dos naves distintas (demasiada coincidencia), un choque entre 2 naves (no resolvería realmente el problema temporal), una nave estrellada y un nuevo accidente en una supuesta nave de recuperación,…

Mi versión, la que considero más probable tras leer muchos testimonios y versiones, pero no por ello debe tomarse a “pies juntillas” puesto que no deja de ser una suposición, es la siguiente:

La noche del 2 al 3 de Julio, una nave extraterrestre tubo un problema, ya sea un rayo, ya sea alguna explosión interna, mientras volaba a cierta velocidad , dejando un reguero de restos a lo largo de más de un kilómetro de largo y unos doscientos metros de ancho.
En un primer momento, tras este incidente, consiguieron aterrizar la nave no muy lejos de allí. Durante 3 días intentaron realizar las reparaciones oportunas.
Cuando pensaban que habrían estabilizado la nave y sin tener más esperanzas de contacto con su civilización, intentan levantar el vuelo, pero la nave se descontrola y acaba incrustada entre las rocas.

Pero vayamos al segundo encuentro, y no adelantemos acontecimientos.

El día 8 de Julio, un grupo de personas, que buscaban ágatas por la zona de San Agustín, muy frecuentado por arqueólogos, por tener vestigios de 4.500 años de antigüedad, se toparon con un extraño cilindro metálico, incrustado en el suelo y en medio de en un amasijo de cables y otros objetos imposibles de identificar.
Este grupo estaba compuesto por el joven Gerald Anderson, su hermano Glenn (mayor que él), su padre, su tío Ted y su primo Víctor.
El investigador Staton Friedman (que aparece en algunos videos de los expuestos, y al que volveremos a hacer referencia) recogió, en 1990, el relato de Gerald Anderson, de forma resumida.:

“Esa cosa estaba incrustada en el suelo y antes de caer debía haber golpeado contra los árboles, pues muchos de ellos tenían la copa quebrada. Yo quise acercarme, pero mi padre me grito que me detuviera. Durante largos minutos la miramos de lejos y en completo silencio. De pronto mi hermano dijo que era una nave espacial, una nave marciana. En ese momento sentí miedo y me acerque a mi primo. Alrededor del cilindro la tierra estaba calcinada y aun se veía un pequeño fuego en unos de los lados mas aguzados. Cerca de ahí vimos tres extrañas criaturas que estaban sobre el suelo. Dos estaban completamente inmóviles y la tercera respiraba con dificultad. Apoyado contra el cilindro, sentado en la tierra como si estuviese aturdido, había otro de estos pequeños seres. Estaba vivo, aunque herido en un hombro, y nos miro con terror cuando nos acercamos. Los cuatro eran muy parecidos, median alrededor de 1,20m. tenían ojos hundidos, eran pelados y vestían un suéter de mameluco de una tela que parecía metal. Intentamos hablar con el sobreviviente pero no logramos que nos entendiera. Estábamos en eso cuando vimos que se acercaban un grupo de cinco jóvenes acompañados por una persona mayor, después supimos que era el Dr. Buskirk, un antropólogo que exploraba la zona en compañía de algunos de sus alumnos de la universidad de Albuquerque. Intento hablar con el pequeño humanoide en varios idiomas, pero lo único que consiguió fue asustarlo más. En eso oímos que se acercaba una camioneta que llevaba una antena de radio. Era el ingeniero Barney Barnett, que estaba trabajando en ese lugar por cuenta de una compañía petrolera. En realidad ya no sabíamos que hacer, sobretodo porque el herido que respiraba parecía haber muerto. Habría pasado algo mas de una hora cuando llegaron dos camiones de la base de Roswell, al mando de un teniente de color. Un sargento nos hecho a todos de la zona después de haber anotado nuestros nombres y dirección y cercaron el sitio con una cinta amarilla. Nunca mas volví a saber de esa gente hasta que años después leí un articulo sobre este caso en un periódico de Santa Fe.”

En total se juntaron unos cuantos testigos y todos vieron los 3 cuerpos extraterrestres y el que aún permanecía vivo.
A continuación expongo su testimonio completo:

“El primero que dijo algo fue mi primo Víctor. ‘allí hay algo raro’. Estabamos como a unos cien metros de un objeto plateado y circular que estaba como clavado en ángulo en la tierra. Alrededor del objeto había vegetación quemada, algunos arbustos que todavía ardían, dos o tres arboles que habían sido como cortados en dos, con el tronco aparentemente quemado en la parte superior. ‘Aquí se estrello, algo (dijo papa). No sé si es un dirigible o algo así’. En esos momentos, ya estabamos como a unos veinte metros del artefacto y allí fue cuando mi hermano grito: ‘esto es una nave espacial… son marcianos’, entonces empezábamos a enloquecer, caminando, hablando entre nosotros y dando vueltas alrededor del disco. De pronto, sentí mucho miedo. Sobre todo cuando vi a tres criaturas tendidas en el suelo, junto al disco volador. Otra estaba sentada. Dos de los que estaban tirados, directamente no se movían. Tenían vendas por todos lados y uno llevaba el brazo vendado. Me acerque a uno de ellos, que tenia una venda a la altura de la cintura y otra en el hombro.

El que estaba sentado se puso de pie y estaba como ayudando a los demás con estas vendas que digo. Uno de los que estaba justo al lado suyo respiraba entrecortadamente, de manera inusual. Era obvio que tenia mucho dolor. Los otros dos permanecían inmóviles. El único que se movía, como dije antes, era el que al principio estaba sentado y al vernos se asusto. Comenzó a retroceder, presa del pánico. Al principio mis familiares y yo solo emitíamos exclamaciones de sorpresa.
El mas excitado era mi primo Víctor, que saltaba de un lado al otro, metiéndose por todas partes, entre confundido y temeroso. Mi hermano Glenn estaba mirando el disco y saco del paso a Víctor, quien estaba metiendo la cabeza por la rotura que la nave tenia en el medio, para sentarse sobre la misma, con una pierna adentro y otra afuera del plato volador. Glenn le pidió que no se acercara tanto, no fuera cosa que el disco explotara.

Luego Glenn imito a Víctor, subiéndose a la rotura y sentándose en el centro, con una pierna afuera y otra dentro del objeto. Yo estaba allí mirándolos.

Mientras tanto mi papa, y Ted estaban arrodillados al lado de la criatura que estaba viva y Ted trataba de hablarle en español. La criatura no le respondía. Cuando alguien se movía, la criatura se espantaba, retrocedía y levantaba sus manos al unísono, como temerosa de que le hicieran daño. Parecía estar bien aunque había un par de roturas en su uniforme. En cambio, sus compañeros estaban visiblemente heridos, y sus uniformes estaban destrozados. ¡Parecía que venían de una terrible guerra! Sin embargo, no vi nada que se pareciera a sangre. Lo que si vi, era una caja de metal cerca del que estaba con vida, dentro de la que vi vendas como las que había sobre los cuerpos. Creo que era un botiquín de emergencias.

El que respiraba entrecortadamente parecía tener una pierna fracturada o algo así. Los demás no mostraban deformidades o algo parecido. Toque a una de las criaturas y no se movió. Por la manera en que tenia los ojos, como mirando al vacío, me pareció que estaba muerto. Recuerdo que cuando lo toque estaba muy frío. Me pregunte por que no había tapado los cuerpos de sus compañeros. Yo creo que cubrimos a nuestros muertos porque nos da miedo mirarlos. Pense que esa costumbre tiene sentido aquí en la tierra pero quizá para ellos no.

En un momento pense que eran muñecos. Había algo que no era real en ellos, aunque uno se movía y reaccionaba. Recuerdo haber puesto mi mano contra el disco y estaba frío, como si estuviera refrigerado. Como estabamos bajo el Sol ardiente, en medio de un desierto, supuse que debería estar caliente pero no!
¡Estaba muy frío! Como si fuera invierno y como si uno estuviera tocando un metal. El área adyacente a donde puse mi mano también estaba muy fría comparada con otras cercanas. En realidad, alrededor nuestro hacia mucho calor pero cerca del disco estaba muy frío”.

¿A que distancia estaba usted del extraterrestre vivo?
-Yo diría que poco menos de un metro. No me acerque tanto como papa y mi tío. Ellos estaban agachados a su lado. En un momento, mi tío Ted toco al que estaba vivo en el hombro, como tratando de consolarlo. A esa altura, la criatura ya no retrocedía con temor, con las manos en alto, como antes.

¿Por qué fue usted detrás del disco?
-Porque mi hermano Glenn ya estaba allí, En realidad, quería saber que hacia mi hermano, quien estaba metiendo la cabeza tan adentro que hasta se lastimo la cara. También alcance a ver lo que había adentro. Parecían como componentes eléctricos, electrónicos, de propulsión, que se yo. Estaban todos conectados entre si por cables que colgaban hacia fuera de la rotura. Algunos de ellos volaban al viento como si fueran colas de caballo, y tenían luces por todos lados, que también oscilaban y titilaban. Cuando la brisa las movía parecían ser de fuego.
En el centro de la nave había algo así como jeroglíficos de color rosa, aunque como sellados sobre un fondo marrón. Algunas luces se apagaban y encendían, unas de color verde y otras de ámbar.

¿Eran del mismo color que las luces que colgaban fuera de la rotura?
-Algunas eran de color rojo luminoso, otras brillantes pero mas blancuzcas. Algunas, sobre todo las rojas, eran muy brillantes y con intensidad fluctuante, a veces realmente brillantes y otras difusas. Yo nunca llegue a meter tanto la cabeza dentro de la rotura como mi hermano Glenn, quien me dijo que hacia mucho frío allí.

¿Cómo de grande era la rotura?
-Yo diría que de unos tres metros. Comenzaba casi desde la parte mas baja del disco e iba casi hasta la cima de la bóveda superior. Estimo que debía tener alrededor de un metro de ancho. La rotura era elípticamente vertical, como un paréntesis gigantesco. La parte mas ancha parecía ser hacia el centro. Parecia como si algo adentro hubiera explotado, abriéndola y doblando su material exterior, dejándole bordes muy filosos. También había un olor muy fuerte, parecido quizás al alcohol o algo así. Esto fue lo que motivo que mi padre le repitiera a mi hermano mayor que no fumara a riesgo de que explotara todo.

Fue en ese momento que un grupo de cinco estudiantes universitarios y su profesor, el doctor Buskirk (no recuerdo su primer nombre), se acercaron al lugar del hecho. Estaban realizando una excavación arqueológica a pocos kilómetros de allí, pero después de ver la noche anterior lo que creyeron era un meteorito que se había estrellado, se largaron a inspeccionar el área. Al llegar y ver lo mismo que mis familiares y yo, sus reacciones fueron muy similares.
Primero se sorprendieron y luego entraron en shock. Recuerdo que Buskirk le dijo a papa que el hablaba varios idiomas y trato de comunicarse con el extraterrestre pero sin éxito. Luego, Buskirk intento entenderse mediante signos, pero también fue en vano.

¿Qué paso después?
-Llegó el ejercito y empezó el terror. El que daba las ordenes era un pelirrojo de malos modales, mandón y omnipotente. Lo acompañaba un soldado negro que ejecutaba todo lo que su superior le pedía. Rodearon todo, apartándolos con la culata de sus fusiles y ordenando que no abriéramos la boca. En pocos minutos aquello parecía una invasión. A papa le dijeron que si hablábamos esto con alguien nos enterrarían vivos en el desierto. Como papa estaba por entrar a trabajar en Sandia Corporation, pidió que hiciéramos caso: no quería ensuciar sus antecedentes. Yo dije que me moría de sed y me negaron agua. Nunca lo voy a olvidar.

¿Los echaron del lugar?
-Nos ordenaron: “¡váyanse por allí, no miren para atrás y no abran la boca!”. Mientras nos íbamos en el auto, vimos cientos de soldados en camiones y a pie, y aviones que habían aterrizado en la ruta.

¿Nunca hablo de esto con nadie?
-Únicamente con mi hermano y cuando estábamos solos. A veces, mientras jugaba con mis amigos, también se me escapaba algo. Papa y Tío Ted siempre mantuvieron silencio, aunque me consta que cuando se retiro de Sandia, muchos años después del incidente, papa se lo contó a un amigo.

¿Alguna vez tuvo sueños o pesadillas con respecto a los ET?
-Nunca.

¿Por qué dejo pasar tantos años para hablar?
-Por temor a las amenazas y a que si contaba algo me tomaran por loco. Pero cuando vi en TV que otros testigos también habían salido al frente, opte por el mismo camino.
No busco fama ni dinero con todo esto. De hecho, después de mi problema coronario, me mude y solo unos pocos conocidos pueden localizarme. A esta entrevista accedí por que me lo pidió Staton Friedman, un investigador serio que respeto y admiro porque busca la verdad.

¿Hay alguna corroboración científica de que usted dice la verdad?
-Ya me sometieron dos veces a un detector de mentiras. Además, el psicólogo norteamericano John Carpenter también me hipnotizo varias veces. El resultado fue invariablemente el mismo: mi experiencia existió y es autentica. Mi relato no tiene contradicciones.

Obviamente, usted cree que hay vida extraterrestre…
-¡Por supuesto! Hay que mirar detenidamente el cielo de noche para darse cuenta de que a la luz del Cosmos todo lo que parece crucial e importante en la Tierra, tiene menos significado y dimensión que la que le damos los terrestres.

Hay muchos más testigos, militares, fotógrafos, testigos de las supuestas autopsias, de los traslados de material y cuerpos, …Y no sólo testigos de los hechos, sino también de las amenazas de los militares, y de la imposibilidad de acceder a la zona.

Pero aún hay más cosas…

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